Oremburgo, Rusia, 27 de noviembre de 2025 — La comunidad fitness internacional está de luto —y en shock— tras la muerte de Dmitry Nuyanzin, entrenador ruso de 30 años que intentó demostrar la efectividad de su propio programa de pérdida de peso… llevando su cuerpo a un límite que terminó cobrándole la vida.
Nuyanzin, originario de Oremburgo y ampliamente conocido en redes rusas, había iniciado un “maratón” en el que buscaba subir más de 25 kilos consumiendo alrededor de 10,000 calorías diarias, para después bajar ese peso rápidamente junto a sus seguidores. Todo como “prueba extrema” de la eficacia de su método.
Pero lo que comenzó como un experimento viral terminó en tragedia.
UN RETO QUE SE SALIÓ DE CONTROL
Para documentar su aumento de peso, el entrenador compartía su dieta “diaria”:
- Desayuno: pasteles y medio pastel completo.
- Comida: 800 gramos de dumplings con mayonesa.
- Cena: un burger y dos pizzas pequeñas.
- Y, entre comidas, papitas y snacks sin parar.
Todo en nombre del contenido, la motivación y un premio para quienes bajaran 10% de su peso antes de Año Nuevo.
A mediados de noviembre ya había alcanzado 105 kilos, un aumento de al menos 13 kilos en un mes.
Un día antes de su muerte, canceló entrenamientos diciendo que no se sentía bien y que iría al médico. Nadie imaginó que no despertaría al día siguiente.
Los reportes oficiales indican que su corazón falló mientras dormía.
UNA CARRERA PROMETEDORA QUE TERMINA DE MANERA INESPERADA
Nuyanzin no era un improvisado:
– Graduado de la Escuela Olímpica de Oremburgo
– Formación en la Universidad Nacional de Fitness de San Petersburgo
– Entrenador de alto rendimiento por más de una década
Personas cercanas lo describen como “positivo”, “brillante” y “una gran persona”, lo que ha intensificado el impacto de su muerte en redes rusas.
El caso también llega después de la muerte del fisicoculturista bielorruso Ilya “Golem” Yefimchuk, quien consumía más de 16,500 calorías al día y falleció en septiembre, también por paro cardíaco.
¿HASTA DÓNDE LLEGA LA LÍNEA ENTRE MOTIVACIÓN Y PELIGRO?
La tragedia ha generado un debate serio:
¿Hasta dónde deben llegar los creadores de contenido fitness para “probar” un método?
¿Y qué responsabilidad tienen sobre los riesgos que promueven?
En una industria donde los retos extremos se viralizan más rápido que las recomendaciones médicas, el caso de Nuyanzin se convierte en un recordatorio estremecedor:
no todo lo viral es seguro, no todo reto es saludable y no todo sacrificio vale la pena.